Los 14 poemas elegidos para el disco se adaptan perfectamente al estilo vocal de Scott, comparado a veces con el de Bono de U2 y Jim Kerr de los Simple Minds. Son textos que ganan fuerza de la manera como son interpretados por Scott, quien entiende muy bien el sentido de la poesía y la manera como deben ser cantados. En algunos poemas, repite algunas líneas con el fin de darle sentido a frases complejas de adaptar o que quedaban sueltas. El disco musicalmente refleja el legado melódico de The Waterboys, con grandes momentos en arreglos y composición en canciones como 'Song of Wandering Aengus' y 'Let the Earth Bear Witness', 2 de los poemas más bellos e intensos de esta producción. Es un disco lleno de entusiasmo y respeto por el legado de una de las voces poéticas más importantes de todos los tiempos, que cumple con el doble propósito de recordarnos la existencia, legado e importancia tanto de Yeats como de The Waterboys.
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