"Se me salen ya del agua o los saco a fuete", les gritaba su mamá, Nelfa Perea, más conocida en el pueblo como La Ñata, cuando Gloria (Goyo) y Miguel (Slow) se demoraban más de lo debido en su ritual matutino de baño en el río.
A los 9 y 5 años Goyo y Slow debían bañarse ahí cuando en su pueblo se iba el agua y ya no había más remedio. En su casa de piso de colores y patio empedrado el bien más preciado era El Conde, un enorme equipo de sonido con el que se hacían todas las fiestas y verbenas del pueblo, amenizadas con la música que ponía Miguel Martínez, su padre, un hombre procedente de Bojayá. el espectador
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